lunes, 25 de abril de 2022

ANSES atenderá en el Mercado de San Cristóbal y en la Iglesia de la Inmaculada Concepción

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ANSES atenderá en el Mercado de San Cristóbal y en la Iglesia de la Inmaculada Concepción


Desde comienzo de año, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) dispone de un operativo de atención al público en nuestro barrio por fuera de la oficina de la calle México. 

Con el objetivo de descomprimir las oficinas, los terceros viernes de cada mes personal del organismo público desarrollan tareas de atención en el Mercado San Cristóbal. A partir de abril, a ese esquema se sumará la Iglesia de la Inmaculada Concepción ubicada en la Av. Independencia 910, a metros de la Av. 9 de julio, en la esquina de la calle Tacuarí. Las jornada fueron el 13 y 22 de abril, respectivamente y se llevarán adelante por la mañana, de 10 a 14 horas y no hay que tener turno previo para poder realizar consultas y evacuar trámites. 

Ahora bien, teniendo en cuenta el anuncio del refuerzo de ingresos anunciado por el Presidente de la Nación, se suma un operativo el día viernes 29 en el Centro de Jubilados "Siempre Juntos" de la calle Tacuarí 745.

Nuevo jardín en el barrio de San Cristóbal

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Nuevo jardín en el barrio de San Cristóbal


Los barrios de San Cristóbal, Mataderos y Nueva Pompeya tienen escuelas nuevas. Se trata del Jardín de Infantes Integral N.° 5 D.E. 3 ubicado en Pichincha 1152, la Escuela Primaria N.° 6 D.E. 20 «Prof. Felipe Boero» en Av. Eva Perón 7449 y la Escuela Primaria N.° 21 D.E. 5 en Andrés Ferreyra 3749, respectivamente. 

Si bien ninguno se encuentra en el barrio de Montserrat, lo cierto es que por la cercanía, el de la calle Pichincha se encuentra en nuestros “alrededores” y se convierte en opción para nuestros niñxs más pequeños. Podés conocer más información accediendo al portal web del Gobierno de la Ciudad www.buenosaries.gob.ar

Declaración

CULTURA - MÚSICA

Declaración 

Cris Gasparini 


Para empezar

 te destierro de mi alma

 y en tu lugar,

Buscaría ser más cauta 


Si robarme la fe, fue dejarme y volver 

no me dejes otra vez 

encallado en el miedo de tus ojos, 

hoy ya no existe nada 


Oh oh oh oh 


Para empezar, 

olvidame de tus sueños 

y procura 

no ahogarte en tu veneno


Si volar hacia ti, fue perderme en mí 

encontrar la luz fue parte del dolor 

como si nada fuera más que gris sin saber, 

corrí hacia mi final


Como hacer para seguir 

si todo acabó 

lejos es mejor que fingir


Para empezar 

jugaría a ser de nuevo, 

alguien más 

despojado de mis silencios 


Quise volar hacia ti 

en verdad lo intenté, 

y es más fácil olvidarte 


Todas las cosas que hice por ti

 todas las cosas que dije por mí,

 tal vez puede ser que mañana lo intente,

 esta bien, uh 


Cuesta empezar y saber

 que ya no existe tu amor

 esta mañana comprendí

 que otra vez estoy solo


 Sin vos, sin mí

 sin nuestro amor que se cayó del cielo

 y fui un iluso

que creyó en todos tus inventos


Cris Gasparini es un cantante, guitarrista y compositor Argentino nacido el 7/11/1986 en Buenos Aires, Argentina. Sus primeros pasos en la música se dieron a los 9 años de edad cuando comenzó a estudiar guitarra en un centro cultural de su ciudad. Desde pequeño se veían las inquietudes artísticas ligadas a una descendencia musical heredada de su abuela paterna (Pianista y Concertista Argentina) a quien no conoció en persona pero la cual transmitió en su ADN el amor y la pasión por la música. A los 14 años comenzó a cantar casi al mismo tiempo que empezó a componer canciones. Incursionó en diversos estilos musicales, pero su identidad siempre estuvo en el Pop/Rock. Podes encontrar sus canciones en todas las plataformas. 

La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires con serios inconvenientes

INFORMACIÓN GENERAL 

La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires con serios inconvenientes

 


La Banda ofrece, desde su creación, una necesaria propuesta artística y pedagógica, de forma totalmente gratuita a un público diverso, en escenarios también muy diversos: estaciones de tren, plazas, salas de conciertos, escuelas, universidades, centros culturales, teatros, etc. El repertorio, suele recorrer distintos estilos y formatos que, oscilan entre galas Líricas con cantantes invitados, conciertos de música popular, música de películas y conciertos con solistas.

Ahora bien, estos conciertos, se desarrollan en escuelas y eso genera que todos los años muchos pibes y pibas tengan la posibilidad de acercarse a la música a través de un concierto en vivo, pensado particularmente según sea el universo ya que va desde los jardines maternales hasta las escuelas primarias. No obstante, para poder llevar adelante este tipo de actividades, como también distintos seminarios y prácticas dedicadas a estudiantes de música más avanzados, la banda esta atravesando por dos situaciones puntuales que continúan sin solución.

“La falta de un lugar de ensayo que sea permanente para nosotrxs es un problema latente” nos comenta Jorge Jara Wacker, integrante y delegado de la banda. A lo largo de los últimos años, la banda se encuentra itinerando por distintos lugares de la ciudad y precisa de un lugar propio no sólo para ensayar sino también para desarrollar su labor artística, amplia Wacker, quien también se desempeña tocando el trombón en la banda.

Por otro lado, la banda atraviesa una segunda situación crítica, que refiere a unas 20 vacantes sin cubrir, lo cual dificulta seriamente el armado del repertorio. “Si a un piano le falta una tecla, no se puede usar. A nosotros nos faltan 20 teclas, así que estamos peleando para que nos otorguen las vacantes y llamen a concurso para que cubran esos cargos que son tan importantes para nosotros”, completa el entrevistado.

La banda, que lleva 112 años ofreciendo conciertos que son siempre gratuitos, espera poder continuando llegar a todo el público, con la solución de este problema y el acompañamiento correspondiente del Gobierno de la Ciudad.


sábado, 16 de abril de 2022

Malvinas, anhelos y recuerdos

 INTERÉS GENERAL

Malvinas, anhelos y recuerdos.

 Por Rosana Fuertes y Daniel Ontiveros



Las Islas Malvinas son uno de los últimos exponentes del sistema colonial del siglo XVIII en pleno siglo XXI. Sistema que a cualquier persona avergüenza, pero que aún hoy enorgullece a quienes mantienen esos pocos enclaves, en cualquier parte a cualquier costo. Seguramente de no haber sido por la loca aventura de un “majestuoso” general borracho, que no dudó en hacer la guerra con tal de  apuntalar su agrietada dictadura, a esta altura del partido, nuestra bandera estaría ondeando allí. Seguro, si no le hubiera dado la oportunidad a esa muy fea mujer, que se llamaba Margarita, de traer al presente su mundo de cañones, corsarios y uniformes desteñidos. Y hubo guerra. Y perdimos. Y la colonia sigue en pie.

Los chicos y las chicas de Malvinas, fuimos primero adolescentes en el Proceso. Teníamos el miedo en el cuerpo. Los más grandes habían desaparecido o emigrado. La sospecha de ser subversivos por el sólo hecho de ser jóvenes.  Aprendimos el silencio. La pulcritud del pelo corto y las faldas largas. No levantar papeles en la calle. Salir con documentos, siempre. Cuidándonos de los patrulleros, o peor aún de los falcon verdes. Disciplina social.

-El 14 de abril de 1982, mi novio llegaba a Malvinas desde el GADA 601 de Mar del Plata, donde vivíamos. Entré en estado de anestesia, quizás la única manera de seguir… cómo se puede vivir con miedo permanente… una guerra nos separaba y nos unía para siempre.

 - A dieciocho días de haber comenzado mi conscripción, estaba en Puerto Argentino. No fui voluntario, pero tampoco obligado. En los cuarteles de Comodoro Rivadavia se nos preguntó si alguno no quería ir a las Malvinas y una veintena de compañeros quedaron allí. El resto continuamos la marcha. Recuerdo  la emoción  al ver  desde el avión las Islas recortadas contra el mar.

- Y yo la incertidumbre, las náuseas de la angustia. La vida en la ciudad seguía igual, dictadura con aires triunfalistas, grandes títulos de tapa, “argentinazo: las malvinas recuperadas”, “estamos ganando”, “seguimos ganando”, “el Papa viene a la Argentina”… Mundial de fútbol.

- Una mezcla de convicción  y aventura nos hacía sentir parte de la historia y protagonistas de un verdadero film de guerra.  Inmortales como nos creíamos- quién no a los dieciocho- sentíamos el escozor de algo inminente que nunca comenzaba.

- Mi película de terror ya había empezado, sabía que tendría final, pero desconocía si feliz o trágico. Cada segundo todo podía cambiar. Sólo me quedaba esperar.

La flota inglesa, partía, avanzaba, pero no llegaba. Mientras en el continente se sucedían las negociaciones.

-En los pozos recibíamos mil versiones. En la tele parecía que las soluciones estaban al caer . El tiempo pasó y  la flota llegó. Y el 1 de mayo recibimos un tremendo cañoneo naval. Aviones que pasaban rasantes, como en las películas. Lluvia de esquirlas sobre nosotros. Esa noche perdí el conocimiento.

- Cada fragata hundida se festejaba como un gol. El final sería pronto e incruento. Sólo los ingleses sufrirían. Mientras, mis amigas y sus novios iban a bailar cada sábado. Las profesoras exigiéndome como si nada. Todo seguía igual. Extraño.

-De allí en más, lo que todos sabemos. Cañoneos, desembarco en San Carlos y el avance implacable de las tropas británicas. Lo nuestro: resistir y trabajar, noche y día, por la supervivencia. Casi todos inmensamente generosos y sin  guardarse nada en el esfuerzo. Cientos de acciones de coraje, manchadas apenas por algunas cobardías y mezquindades.

-Día a día. Minuto a minuto. Esperar noticias. Una carta. 32 recibí y otras tantas escribí. Los telegramas me llegaban. En todos decía ESTOY BIEN. Pero era consciente que un segundo más tarde podía ya no estarlo. Una encomienda recibió, muchas otras retenidas, pedía velas, chocolates, papel y lapiceras para escribir y dibujar. Dibujar en una guerra, sólo a él se le podía ocurrir… y hasta quizás eso lo salvó.

- La muerte del compañero a quien releve en la guardia: Diego Bellinzona. Una esquirla partió su cuerpo al medio, a la altura de la cintura. Lo partió en dos. Éramos 14, volvimos 13.

-El teléfono avisando una baja en el grupo. Lo supo mi mamá. La confirmación de mis peores pesadillas. Rogar que a él no le hubiera pasado nada. Contar los días. Contar las horas.

- La rendición del gobernador, cuando los ingleses llegaban a su casa. El repliegue de las tropas. Impresionante. Los harapos, las cabezas gachas, los ojos inmensos en los rostros demacrados, las caras de hambre, las caras de hombre - ya no eran chicos. Por cientos, por miles.

-Una multitud esperándolos en la estación de trenes, todos iguales, un abrazo interminable.

Son muchas las realidades que se superponen en cada realidad. Unidas e incluidas en las cuestiones políticas, geográficas e históricas, están las vivencias personales. En este caso profundas y diferentes. Para los dos casi un paseo por el infierno.

-Estar en la guerra es también pasar hambre, sed, sentir frío, no dormir, esperar la muerte. Ver heridos, ver muertos, ver cuerpos muertos, ver montañas de cuerpos muertos. Pedazos de cuerpos. Cuerpos sin espaldas, sin brazos, pedazos de cabezas, de piernas…Y ser derrotados (ni siquiera el consuelo de la victoria). Volver prisioneros, las manos detrás de la nuca como en las películas,  pero a vos y de verdad. Compañeros muertos de sed, bebiendo su orina. Peleándose a trompadas por un plato de sopa. Sopa sin fideos. Agua caliente. El hambre hace pelear hasta a los que se quieren. Los que tuvimos suerte volvimos. Y nos dieron la orden de no hablar nada de lo visto.

- Aún conservo los papeles mimeografiados que le dieron, aconsejando no contar lo sucedido. Lo alimentaron unos días, cambiaron sus ropas, lo enviaron a casa, tratando de tapar, comenzó el olvido.

En poco tiempo el país empezó a cambiar. Y se acabó la dictadura. Y pasó el tiempo. Un tiempo, opresivo. Qué distinto es ahora. Qué suerte tienen nuestros hijos que crecen con otro aire.

Éramos estudiantes de Arte. Queríamos ser artistas. Tratando de entender qué era el arte (todavía tratamos). Éramos novios. 40 años después, seguimos juntos. Tenemos dos hijos hermosos: Juan y Mora. La vuelta y lo que siguió no fue fácil, como para casi nadie esos años en  la Argentina. Pero tuvimos la suerte que muchos no tuvieron: una familia, contención, trabajo, perspectivas y atención médica, cuando hizo falta. Porque no es fácil.

- Varias veces tocó fondo, lo ayudé y juntos salimos. Nos hundimos nuevamente y volvimos, una y otra vez.

Lástima, lastiman los compañeros que no tuvieron esas posibilidades. La sociedad les dio la  espalda. Los más de 400 suicidados, los muertos por cirrosis, los internados y las depresiones.

Hoy Malvinas es una causa nacional y latinoamericana. También es el orgullo de haber estado y compartido. Mezcla de prueba superada y de haber mantenido la dignidad en el infierno. Confirmar valores. Afirmar lo que se cree, cambiar lo necesario.

Hacer arte con todo eso y hacer arte a pesar de eso. Creo que la experiencia de la guerra deja marcas indelebles, y esas marcas están en nosotros. En el corto-circuito del arte todavía hay quienes no saben nuestras vivencias de la guerra. Malvinas aparece solamente si pensamos que podemos colaborar.  No hacemos uso, ni queremos dar lástima con el tema. Al fin y al cabo somos testigos. Lazos de sangre nos unen y atan a nuestros muertos. Y ellos (y nosotros) merecen respeto.

Para nosotros el arte no es un problema formal  – eso se lo dejamos a otros-, preferimos conjugarlo con ética y comunidad.

Lamentablemente no fue la guerra el único infierno que nos tocó, fue simplemente el que nos tocó a nosotros. Pero en estas tierras de plazas bombardeadas, dignidades fusiladas, bastones largos y pelos cortos, torturas y desapariciones, cada cual tuvo su infierno. Hasta el hambre pasó por estas pampas! Por eso la apuesta a que las lágrimas sean parte de la argamasa con la que ponemos los ladrillos entre todos. Esa idea está en la intención de nuestras obras. Frente  a la exclusiva mirada del estanciero y los oscuros anteojos de Victoria (que parecidos a los del almirante Isaac!), una construcción colectiva, diaria y libre. No pretendemos ninguna novedad, esta línea ya es tradición, la compartieron y comparten maestros, amigos y compañeros. Sumarnos a ese coro.

 

Basura Cero vs Economía Circular

 INFORMACIÓN + OPINIÓN

Basura Cero vs Economía Circular

por Martina Laura Vazquez Miranda 

Presentamos “El Tambor” en El Ghueto, refugio de artistas. La próxima, el martes 19 de abril. Presentamos el número de marzo de “El Tambor de Montserrat” y convesarmos acerca de las distintas problemáticas que trae consio el eje “generación de residuos”. Aquí, repasamos los principales puntos.


La ge
neración de residuos es una de las problemáticas ambientales actuales que más se discute. Es difícil concebir una realidad distinta teniendo en cuenta los procesos productivos actuales: casi todo lo que se extrae, se procesa, se consume y se descarta. Este sistema lineal de producción es uno de los motivos fundamentales de los procesos de cambio climático que hoy en día atravesamos. Y, a diferencia de otros problemas ambientales (cómo la contaminación de acuíferos, suelos, aire), es uno que es visible y fácilmente cuantificable.

Nuestro país es uno de los generadores más importantes de la región, con cifras de 1.15kg de basura generadas por habitante por día, realidad que no escapa a la ciudad más densamente poblada del país. La Ciudad de Buenos Aires aporta más de 1 millón de toneladas de basura (o húmedos, según su nomenclatura adoptada) por año al relleno sanitario Norte III, complejo administrado por la Coordinación Ecológica del Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE). Es necesario entender que, una vez que la basura es enterrada se pierde la capacidad de reciclaje del material, es el fin del proceso productivo lineal que obra como paradigma y que hoy en día se pretende cambiar.

Ahora bien, la Ciudad posee un sistema de recolección diferenciada, establecido desde la sanción de la famosa Ley N°1854/06, más conocida como “Ley de Basura Cero”. El objetivo de esta ley fue establecer los sistemas de gestión de residuos sólidos urbanos. Se establecen las bases para la generación de 2 tipos de residuos: los húmedos, compuestos mayoritariamente por restos orgánicos y material no reciclable y los secos, aquellos que pueden ser integrados nuevamente a la cadena productiva por medio del tratamiento y posterior reciclado. Los húmedos son retirados todos los días y su recolección depende de 6 empresas prestadoras privadas y el ente de higiene urbana (público) que componen el servicio público de higiene urbana y los secos son retirados por 12 cooperativas de trabajo de recuperadores urbanos. Esta última fracción recolectada, además de garantizar la revalorización de los materiales, fue ideada para cumplir con las ambiciosas metas de reducción de basura que se envía al CEAMSE Estas metas, que implicaban reducciones del 30% para 2010; 50% para 2012 y 75% para 2017, nunca se cumplieron.

 Ante este escenario, se preguntarán cuáles son los esfuerzos de la gestión actual para poder cumplir con las propias metas propuestas. ¿Aumento de presupuesto? Lo opuesto es cierto, visto y considerando que se viene recortando el presupuesto destinado al tratamiento de residuos en la ciudad.

Esa reducción de presupuesto es desigual para lo que se considera residuos húmedos y secos: si bien el presupuesto total se redujo del 2020 al 2021 en un 2%, las empresas privadas observaron una reducción del 2% (administrado por la Dirección General de Limpieza), mientras que el presupuesto de recuperadores urbanos (Dirección General de Reciclado) se recortó en un 25%. Lo que es peor aún, el Ente de Higiene Urbana (la única empresa pública encargada del servicio de recolección) sufrió un recorte de casi 47%, indicando una grave tendencia hacia la privatización del servicio[1].

Cómo si esto fuera poco, el gobierno porteño logró sancionar en 2018 la Ley N°5966 (sin cumplir con los requerimientos de doble lectura y audiencia pública) que modifica lo establecido en la Ley de Basura Cero, permitiendo la incineración de residuos. Esto implicaría que, no sólo se pierda la chance de revalorizar los recursos y materiales y generar más trabajo para los compañeros recuperadores, sino también la posible contaminación atmosférica e impacto que la misma traería a la calidad de aire de esta Ciudad.

Gracias al accionar de los recuperadores urbanos, quiénes presentaron un amparo colectivo, la justicia suspendió la vigencia de la ley[2]. Los fundamentos fueron numerosos, declarando que no cumple con los procedimientos legislativos de doble lectura y, lo más importante, que esta ley no cumple con leyes nacionales de presupuestos mínimos y los principios de progresividad y no regresividad en materia de derechos humanos. Sin embargo, es necesario entender que esto no ha terminado. Puede ser que se vuelva a discutir un proyecto similar, y es necesario estar alertas porque con esloganes armados y lavados atentan contra un derecho de todos: un ambiente sano y digno.

 

La Cordillera

 EDITORIAL

 La Cordillera

 


Un puñado de días atrás -o quizá un par de semanas, dependiendo de cuándo leas esta nota- nuestra querida Avenida 9 de Julio, arteria que corta al medio nuestro barrio fue escenario de otro “conflicto”. Me detengo un segundo y pienso en eso de que “corta al medio”. ¿Cuántas veces hemos oído decir que es algo así como “la Cordillera de Los Andes” o un gran Río que divide Montserrat Este de Monsterrat Oeste? Muchas. O no, quizás no. Pero es una gran divisoria de aguas de un barrio cuya fisonomía cambia mucho.

De un sector, nos encontramos con una zona “barrio”, de Belgrano para Independencia, con un Mercado como el de San Cristóbal en uno de sus vértices. De Belgrano para el norte, pocas casas, más edificios y mucha oficina, paisaje que se repite de cara a San Nicolás. Del otro lado de la cordillera, en el vértice opuesto al del Mercado, la Plaza de Mayo. La Plaza del pueblo. La plaza de las grandes concentraciones, la plaza donde se han celebrado cientos de cosas, donde también se va a reclamar.

Eso. Reclamos. Vuelvo a la 9 de Julio y, perdón la digresión. Bien comentaba que días atrás, la avenida más ancha del mundo fue noticia ya que frente al Ministerio de Desarrollo Social se concentraron miles de personas en función de una serie de reclamos en torno a la situación económica, a pedidos expresos a esa cartera del estado que es la que se encarga de “los planes sociales”, entre otras cosas. Salió en todos lados, seguro lo viste o leíste al respecto.

No obstante, el tema central no fue ese, sino que a posteriori, el Jefe de Gobierno porteño inauguró nuevamente el debate acerca de los cortes en las calles: la libre circulación de los vecinos y vecinas de bien, “los que eligen trabajar” y no “cobrar un plan”. Como si tener que solicitar un plan social como medio de subsistencia fuera una elección; como si el trabajo, fuente mayor de dignidad para la clase social columna vertebral de los grandes cambios en nuestra historia, no fuera sinónimo de ordenador de la vida de las personas.

Parece obvio, pero evidentemente no lo es; un trabajo registrado trae consigo derechos básicos y elementales: vacaciones pagas, aguinaldo, obra social, cobertura contra riesgos de trabajo, jornada medida en horas que va contra la explotación. Derechos adquiridos, que costaron mucho, de hecho. No obstante, la situación económica, política y social no es la mejor. Una pandemia a cuestas, el deterioro del aparato productivo durante los años de Macri, la intervención directa del Fondo Monetario Internacional y una cartera económica nacional que debiera intervenir más fuertemente de cara a los más vulnerables genera el caldo de cultivo para que parte de los sectores más sufridos reclamen. Y la pregunta no deja de ser menos válida que en otros momentos: ¿hasta el derecho a reclamar a los más pobres les vamos a quitar? Según el Jefe de Gabinete porteño Felipe Miguel, “habría que sacarle los planes a quienes corten la calle”. Así, de una. Corta la bocha: “el que no trabaje y corte la calle”, le sacamos su única fuente de ingreso, “el plan”. Sin importar, lo cortamos.

Recorte. Aunque el reclamo sea legítimo, aunque incluso, no esté de acuerdo quien suscribe estas líneas con la metodología. Ahora bien, ¿ese es el debate que nos proponen? Más y mejor trabajo, mejorar la distribución del ingreso y la calidad de vida de nuestros compatriotas debiera ser el eje. No la meritocracia. No la cuestión de “no trabajan por que no quieren”. Va de la mano con el “se embarazan por un plan” o “se jubilaron sin aportar” cuando sabemos que el círculo virtuoso de la economía y el sistema de recaudación de impuestos del Estado Nacional generan el colchón para generar escenarios lo más equitativos posibles, aunque a veces no se llegue.

Quizás nos quedemos cortos en estas líneas, quizás tampoco nos promuevan un análisis muy exhaustivo. Quizás también, nos fuimos por las ramas. Comenzamos hablando de la 9 de julio como divisoria de aguas de un barrio cuando en realidad el punto era la manifestación con acampe de varios días. Ahora bien, esa divisoria de aguas debe quedar en cuestión de límites. Límites que no podemos cruzar. El derecho a huelga, el derecho a reclamar por lo que consideramos justo no puede estar atravesado por la criminalización de la protesta social. Son debates ya saldados o, al menos deberían. No podemos quitarle a los que menos tienen, lo único que les queda. Ese derecho a reclamar. Y ojo, porque nosotrxs también caminamos las calles del barrio y tenemos derecho a poder transitar en tranquilidad: llegar a la escuela, al trabajo, a la iglesia, a la plaza. Pero la discusión es más profunda pues, ¿Quiénes somos para señalar con el dedo al pobre, amenazando con el hecho de quitarles lo poco que tienen? Entonces, la divisoria de aguas, evidentemente, separa otras cosas.